Ana, 33, España
“Una glándula pequeña de la que prácticamente no había oído hablar. De pronto se convirtió en la causa de todos mis problemas: cansancio, debilidad, aumento de peso, sensación de frío, trastornos menstruales, caída de cabello y alteraciones emocionales. Yo había presentado esos síntomas desde hacía tiempo, pero nunca se me había ocurrido que pudieran deberse a trastornos del funcionamiento de la tiroides. Fue como alcanzar la luz al otro lado del túnel; finalmente iba a dejar de sentirme extraña.”
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Lisa, 28, RU
“Mirando hacia atrás, pienso que era más fácil para los que me rodeaban reconocer los cambios físicos y emocionales que provocaba mi problema tiroideo que para mí misma.
Como mujer, una automáticamente interpreta los cambios de humor y del peso como si fueran parte de “esa época del mes. Al parecer, lo que me pasó a mí con el trastorno de tiroides es realmente frecuente. Ojalá no hubiera desestimado tanto tiempo mis síntomas; si hubiera consultado a mi médico antes, me habría ahorrado mucho tiempo de sufrimiento.”
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Fredrik, 28, Suecia
“Comencé a no sentirme bien a la edad de 16 años. A esa edad no es raro que un chico se sienta todo el tiempo cansado, que se ponga letárgico y que parezca haragán, por lo que demoraron años en hacerme el diagnóstico. Llegué a un punto en el que mis amigos y mi familia me decían ‘Zombie’. Me resultaba muy frustrante porque era un chico deportista en el cuerpo de un dormilón.”
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